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lunes, 8 de febrero de 2010

PLUSFARMACIA DISMINUYÓ GASTOS POR MEDICAMENTOS AL IPP HASTA UN 50 POR CIENTO



Jhender Fernández, regente de Plusfarmacia-IPP

En sus primeros 2 meses de funcionamiento

Omer Molina Martín Prensa Apula-IPP

En la búsqueda de una pronta solución para el Programa de Medicamentos del Instituto de Previsión del Profesorado de la Universidad de Los Andes (IPP-ULA), el cual generaba una erogación a la institución por concepto de pagos a las farmacias suscritas con montos que oscilaban los 1200 Bs.F al mes; la gerencia general de dicho instituto optó por adquirir una farmacia propia que abaratara los costos y demandara respuestas rápidas a las solicitudes de los profesores afiliados al programa quienes en su mayoría requieren de tratamientos médicos continuos.

“Al conjunto denominador de todas las farmacias, se les solicitaba las compras a crédito, ante esta situación, los vendedores no realizaban ningún tipo de descuento, consiguiéndonos con un incremento en los precios normales de los medicamentos de hasta un cuarenta y un cincuenta por ciento del costo normal lo que generaba un aumento considerable en las facturas que debía cancelar el IPP”, Marylenlid Isla, Secretaria de Asuntos Gremiales de la Apula y Coordinadora de la Comisión de Estudio del Programa de Salud del IPP.

Ante tal especulación, los problemas administrativos del IPP fueron incrementándose, produciendo debilidad en su capacidad financiera para el pronto pago de los medicamentos, valiendo recordar que este programa de farmacia se financia con recursos provenientes del programa HCM Básico y PCA, el cual también estuvo vulnerado por los tardíos aportes que realiza la universidad a través de los diferentes acuerdos federativos para subsidiar este beneficio médico.

En abril de 2009, El Comité Ejecutivo de la Apula-IPP, solicitó por medio de un Consejo Superior, el reajuste del programa de farmacia que estuvo completamente quebrantado por incesantes vicisitudes como la inflación galopante, los depauperados salarios de los profesores, las dificultades que atraviesa la farmacia del CAMIULA, la reducción de la oferta de medicamentos por los problemas y retrasos que genera la administración de divisas y el aumento de la demanda de este servicio por parte de los afiliados al programa, constituyeron los más importantes factores que obligaron al IPP el tomar nuevas medidas que permitieran racionalizar el programa y salvaguardarlo en el tiempo para que siguiera sirviéndole a la comunidad profesoral.

“Tengamos presente que contamos con el HCM Básico más bajo del sub sistema universitario y que nuestros salarios no soportan ningún descuento adicional. Es importante destacar que la política salarial del gobierno no sólo está afectando nuestros bolsillos sino también nuestro sistema de Previsión Social y muy específicamente la calidad y alcance de nuestros programas de salud” señalaba para ese entonces Luis Loaiza presidente de la Apula-IPP.

Durante este tiempo, el programa de farmacia estuvo suspendido por algunas semanas y restringido en otras oportunidades únicamente al titular de la cobertura, limitando a su vez el número de medicamentos a sólo 5 por integrante del grupo familiar.

Marilenlyd Isla reseñó que por mandato del Consejo Superior de abril 2009, se planteó la medida de concentrar el negocio de las farmacias en el seno del IPP. Siendo aprobada esta medida por la primera instancia del gremio profesoral, se comenzaron las primeras diligencias con Corposalud (órgano regional gubernamental que rige la actividad médico asistencial en el estado Mérida), para instalar una farmacia en la sede del instituto, pero esta solicitud fue rechazada por este ente gubernamental quien argüía que el IPP no contaba con servicio de hospitalización.

Continuó Isla relatando que la farmacia Luz Cristal (actualmente fuera de funcionamiento), ubicada en la sede del IPP, se instaló como comodato con el grupo de supermercados Cosmos quienes por problemas legales con el instituto, “no la quieren entregar, existe una demanda en tribunales y por ahora no tenemos respuesta sobre eso”.

Por otra parte, añadió que se manejó la opción de instalar una farmacia en uno de los locales del gran edificio IPP, pero “conllevaba un tiempo de espera de seis meses y una erogación muy fuerte para la institución”.

De esta manera, resaltó que surgió la opción de comprar una farmacia ya instalada para que el IPP autogestionara el programa de medicamentos. De allí, el IPP adquirió a finales de noviembre pasado, la farmacia “Plusfarmacia”, ubicada en la avenida las Américas, Centro Comercial Plaza Las Américas en la planta baja. “Realizamos las primeras negociaciones con el antiguo dueño de esta farmacia, el señor William Mujica, quienes amablemente nos entregó las llaves del local sin llegar el IPP a hacer su primer pago, y de allí, comenzamos a trabajar, a finales de noviembre realizamos el inventario de la farmacia.

Luego de contratar el personal calificado para atender la farmacia y hacer los primeros trámites con las droguerías, se aperturó Plusfarmacia IPP el 07 de diciembre de 2009. Un total de 534 órdenes fueron recibidas en Plusfarmacia hasta el 31 de diciembre 2009, dándole respuesta oportuna a varios centenares de profesores que desde comienzos de noviembre 2009, no recibían su tratamiento por la paralización del despacho de medicamentos en otras farmacias.

Sin embargo, comentó Isla que al abrir la farmacia en época navideña, muchas droguerías se encontraban en receso vacacional colectivo, lo que originó inconvenientes para los pedidos y entregas de medicamentos oportunos. “Logramos regularizar en la primera quincena de enero 2010 los pedidos y entregas de medicamentos, aunque existen algunos medicamentos que aún no nos han despachado las droguerías, continuamos haciendo nuestro mayor esfuerzo para que se entreguen con la mayor celeridad posible. Quiero hacer un llamado a todos los profesores, a que tengan paciencia, puesto que no tenemos esos medicamentos en un depósito, sino que dependemos del despacho de las droguerías y estas dependen de un despacho desde los laboratorios”.

Asimismo, agregó Isla, que todos los profesores obtienen en Plusfarmacia IPP un trato amable y agradable, buscando siempre su satisfacción y rápidas soluciones a sus solicitudes, “además Plusfarmacia IPP viene a hacer un punto de encuentro social para todos los profesores”.

El farmaceuta Jhender Fernández, regente de Plusfarmacia IPP, comentó sobre la gran aceptación que ha percibido el personal por parte de los profesores en cuanto al trato directo de atención, aunque “inevitablemente hemos recibido algunas molestias de algunos profesores que poseen en su tratamiento continuo, algunos medicamentos que se encuentran en falla, aquellas medicinas que no poseen las droguerías puesto que los laboratorios no las dispensaron para proveerlas lo suficientemente u otros medicamentos que por ciertas regulaciones gubernamentales no son permitidos para la venta”.

Resaltó Fernández que el despacho de psicotrópicos está suspendido hasta nuevo aviso, debido a que se están tramitando los permisos correspondientes y los cambios por las regulaciones emanadas por Corposalud.

Añadió el titular Plusfarmacia que en un futuro se prevé el reparto a domicilio y la consulta de órdenes y medicamentos se podrán obtener a través de la página Web de la Apula-IPP.

Marilenlyd Isla hizo un especial reconocimiento a la doctora Raquel Morales de la Droguería Mérida, al licenciado Rubén Díaz de Difarca y al doctor José Rivas de Indromed, “quienes han formado un equipo con Plusfarmacia IPP constituyéndose en el brazo derecho para su implementación”.

Finalmente la catedrática de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la Universidad de Los Andes, asintió que el beneficio fundamental que conlleva a que el IPP posea su propia farmacia, “es que se disminuye considerablemente el tiempo de espera, a un máximo de 48 horas para los tratamientos continuos y los costos de los medicamentos, así, el instituto gozará de una mayor fluidez administrativa, con el principal objetivo de que a mediado plazo, el programa de medicamentos no tenga que depender en lo más mínimo del programa de HCM”.

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