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lunes, 2 de marzo de 2009

El nuevo IPP


Afirma Luis Loaiza

La actividad fundamental del IPP es en este momento la que se vincula con el desarrollo de los programas de salud

“La transformación cualitativa del IPP abarca no sólo la administración, sino también, la conclusión de una sede, el desarrollo del programa de prevención, la descentralización de las decisiones en materia de salud para Táchira y Trujillo, el desarrollo de una política de personal que permita mejorar la atención y la capacidad de respuesta institucional, la adquisición de una nueva plataforma tecnológica, la dotación del edificio, la inversión en recreación traducida en el mejoramiento de la infraestructura tanto de El Remanso, El Crucetal como la del complejo recreativo Los Chorros”. “Todo esto constituye un gran esfuerzo que se ha hecho en dos años y medio de gestión”, agrega


Luis Loaiza Rincón, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes y también presidente del Instituto de Previsión del Profesor (IPP), explica con detalles el funcionamiento de este instituto, de sus avances y logros en beneficio de todo el profesorado de la ULA.
Al efecto, Loaiza dice que, según los documentos de fundación el IPP, éste surge en 1961 pero no fue hasta los años 80 que se convirtió en una institución encargada de administrar el HCM básico y de crear los programas complementarios que actualmente administra el instituto.
Refiere que en esa época, a finales de los años 80, se desarrolló toda la infraestructura previsional de apoyo que el IPP le brinda a los profesores, “se creó el Programa de Línea Blanca, el Programa de las Ópticas, el Programa de Préstamos Especiales, en fin, se desarrollaron un conjunto de programas que han sido fundamentales para la construcción del bienestar de la comunidad profesoral de la Universidad de Los Andes”. El reto está, precisa, “en ampliar nuestros servicios y optimizar los existentes”.

La salud

Indica Loaiza que la actividad fundamental del IPP es en este momento la que se vincula con el desarrollo de los programas de salud, “son los programas fundamentales, los programas que más volumen de recursos manejan y los que mayor número de personas atienden”, y agrega que paralelamente a esos programas durante estos años se ha hecho un esfuerzo enorme por atender los programas recreativos de los profesores universitarios, y en ese sentido explica que cobra importancia la adquisición de la finca El Crucetal en Mérida, la adquisición de El Remanso en el estado Táchira y el desarrollo de un espacio recreativo en Trujillo, “que ha sido obra de esta gestión”.
No obstante, los programas de salud son fundamentales, reitera el presidente del IPP, porque esos programas además están claramente diferenciados, y recuerda que el primer programa que administra el IPP es el HCM básico que la universidad cancela y al que tienen derecho todos los profesores de la ULA. Dice que el monto de la cobertura de ese programa es de 6 mil bolívares fuertes, “el más bajo de todas las universidades autónomas venezolanas”.
El segundo programa que el IPP administra, continúa diciendo, es el Programa de Cobertura Ampliada (PCA), que es el programa que cada uno de los profesores universitarios cancela por la vía de un aporte derivado de su salario, que tiene como tope de cobertura 50 mil bolívares fuertes, “actualmente el IPP está administrando un programa especial con recursos provenientes del aporte institucional que hace Fonprula a la Universidad de Los Andes, ese programa es un programa novedoso que estamos ajustando a las circunstancias y necesidades de los profesores universitarios, de tal forma que se a active después de agotar el HCM Básico”.
“Durante esta gestión ha sido muy importante la determinación de dotar al IPP de una estructura técnica y gerencial que permita mejorar el funcionamiento y la administración de todos los programas que maneja”, sostiene Loaiza.
“Cuando nosotros llegamos a la presidencia del IPP conseguimos múltiples deficiencias, carencias ligadas al manejo de personal, a una filosofía operativa que no se ajustaba a las necesidades de los profesores, la ausencia de una plataforma tecnológica útil, no había seguimiento sobre los procesos administrativos por lo cual el pago de un reembolso muy bien podía tardar cuatro años”, explica, y añade que “cuando llegamos al IPP se nos presentó un reto gerencial en el sentido de convertir al instituto en un organismo que a partir de la autogestión brindara un servicio de calidad, y empezamos a modificar los esquemas administrativos hasta ese momento vigentes por considerarlos burocráticos, ineficaces e ineficientes, incluso adoptamos una filosofía que hemos intentado mantenerla en estos años, que es la filosofía de atención al cliente, porque los profesores son además de nuestro público, los principales accionistas del instituto”.
Señala que había que revisar toda la política de atención, todo el proceso de respuesta del instituto a los requerimientos de los profesores, lo que obligó a establecer una nueva imagen corporativa, un nuevo sentido de pertenencia entre el personal, una nueva identidad que ayudara a transformar cualitativamente tanto la relación con el entorno como la capacidad de respuesta administrativa de la institución.

La plataforma tecnológica

“Paralelamente debimos adecuar la estructura de funcionamiento del instituto a las nuevas posibilidades tecnológicas, había en el IPP una gran obsolescencia tecnológica que nos impedía trabajar con la Internet y las nuevas herramientas de la información”, y explica que a partir de ese diagnóstico se empezó a dotar al personal del IPP de herramientas de trabajo que permitieran un mejor desempeño y que al mismo tiempo se utilizaran nuevas tecnologías.
Aclara que en este sentido el instituto contrató el desarrollo de una plataforma tecnológica, que ha sido muy difícil implementar, pero que ya está concluida, y constituye una plataforma tecnológica que en las próximas semanas permitirá que una buena parte de las solicitudes y trámites del IPP puedan hacerse por Internet, “ese proyecto lo hemos denominado HCM Web, y se desarrolló a partir de módulos que constituyen en definitiva una plataforma tecnológica de primer orden para facilitar el trabajo, para producir información confiable de los procesos que permitan tomar decisiones ajustadas a las circunstancias reales y efectivamente monitorear cada uno de los procesos que se llevan a cabo en el IPP”.
Reitera Loaiza que ha sido difícil la implementación de esa plataforma por razones internas y externas, entre las internas la necesidad de desenmarañar el conjunto de normas, el conjunto de procesos administrativos que se habían desarrollado de manera informal en el IPP, lo cual permitió detectar verdaderas alcabalas, verdaderos nudos de funcionamiento. Refiere que desde el punto de vista externo las obligaciones impuestas por el Seniat que se fueron estableciendo durante estos dos años, lo que obligó a reformular en un par de ocasiones el sistema contable, por ejemplo uno de los módulos centrales de la nueva plataforma tecnológica, “ha sido difícil implementar esa plataforma, pero hoy estamos muy cerca de poner a disposición de nuestra comunidad esa nueva herramienta”.

Conclusión del edificio

“Junto a ello decidimos concluir el edificio, un edificio que estuvo inconcluso por 15 años constituyendo la mejor imagen de la desidia porque el edificio estaba deteriorándose aceleradamente, decidimos entonces concluirlo y eso significó dotarlo de equipos, como por ejemplo dos ascensores nuevos, recordemos que en el IPP funciona el programa de medicina preventiva para los profesores jubilados (PRISMA), muchos de los cuales son profesores que por la edad y sus limitaciones físicas no pueden llegar hasta el tercer piso, de manera que para este edificio es fundamental tener ascensores seguros y funcionales”.
Explicó que el ascensor que se tenía no se adquirió con la previsión de que atendiera todo el edificio, era un ascensor lento, de baja calidad y además obsoleto para atender las necesidades de todo el edificio, “la conclusión del edificio implicaba dotarlo de ascensores nuevos y además una acometida eléctrica que permitiera poner en funcionamiento todos los pisos del edificio, la acometida eléctrica que tenía el edificio precariamente podía atender los requerimientos de los pisos que vienen funcionando hasta el momento, no se hizo con previsión de futuro, así que la culminación del edificio implicaba dotarlo de una nueva acometida eléctrica, de la adquisición de ascensores, de una planta eléctrica moderna que asegurara el funcionamiento de los equipos”.
“Este enorme esfuerzo se verá recompensado a finales de marzo cuando inauguremos unas instalaciones modernas, pensada para hacer un uso más racional del espacio y para que cada trámite fluya ordenadamente y sin complicaciones para el público”, asegura.
Sin embargo, también dice que el propósito fundamental de terminar el edificio es desarrollar los programas de salud preventiva para los profesores activos, “no se está concluyendo el edificio por concluirlo, para presentar una obra de concreto, se está concluyendo para hacerlo útil para el colectivo, y el propósito de hacerlo útil pasa por desarrollar allí la prevención, no olvidemos que, desde el punto de vista de los servicios que presta, este IPP se había rezagado en comparación con el resto de los institutos de previsión de las universidades autónomas, nosotros durante años lo que hemos hecho es servir de pagadores, de tramitadores de facturas ante las clínicas y las instituciones privadas prestadoras de servicios de salud y eso lo vamos a cambiar”.
En tal sentido, expresa que ese esquema ha terminado siendo demasiado costoso, pero al mismo tiempo se ha convertido en un esquema reactivo porque el IPP interviene cuando el problema de salud está presente, “nosotros queremos formar parte de la solución y pensamos que podemos a partir de la medicina preventiva mejorar las condiciones de vida de los miembros de nuestra comunidad, antes de que los problemas de salud requieran hospitalización”.
Reitera que en esa dirección se está trabajando y piensan que los servicios básicos del programa de salud preventiva deben incluir cardiología, gastroenterología y oncología, que son las patologías que en mayor número se presentan en la comunidad profesoral. Loaiza afirma que se ha hecho un esfuerzo enorme para generar una capacidad de respuesta efectiva que satisfaga las necesidades de los profesores, y explica que llevaron el lapso de procesamiento de un reembolso de 4 años a 4 meses, y se está trabajando para que ese proceso se acorte todavía más, todo dependerá de la oportuna entrega de los recursos correspondientes por parte de la universidad y por parte del gobierno.
Igualmente señala que desde el punto de vista financiero la situación se va haciendo cada día más difícil, porque aparte de los programas ya señalados –salud, bienestar y recreación-, se desarrolló en el IPP un programa de medicamentos que viene resultando tremendamente oneroso para las finanzas del instituto, y sobre el cual se están haciendo los análisis pertinentes que permitan regular esa situación, y a la vez se está en vías de recuperar la farmacia propia, la cual se convierte en punto fundamental para el desarrollo de una política de atención, que mejore el servicio y al mismo tiempo reduzca los costos. El programa de medicamentos, de no ajustarse terminará quebrando al IPP, por ello es urgente reestructurarlo y hacerlo más eficiente.
Esboza Loaiza el plan que se tiene para el IPP, el de convertirlo en un instituto que sea capaz de autogestionar su funcionamiento, y revela que hay en el horizonte una circunstancia económica extremadamente difícil, por ello se debe dotar al IPP de los recursos, herramientas y capacidades que le permitan autogestionarse. Reitera que la entrada en funcionamiento de la nueva plataforma tecnológica permitirá además una racionalización del trabajo que allí se efectúa, y por tanto ello debe traducirse en la mejora sustancial del funcionamiento de todos los programas y la capacidad de respuesta del instituto.

Transformación cualitativa

Resumiendo, Loaiza destaca que se ha fortalecido el esquema recreativo a través de El Remanso, El Crucetal y del desarrollo del complejo deportivo Los Chorros, todo ello se ha hecho con la inversión de los recursos de previsión social, y también manifiesta que se ha hecho una gran inversión en la conclusión del edificio y en el desarrollo de un esquema de salud preventivo, en la dotación del esquema tecnológico que permita soportar todos esos procesos de la nueva plataforma tecnológica. Añade que se ha desarrollado una política de personal que se espera se traduzca en un mejor servicio, una atención mucho más esmerada, una capacidad de respuesta mucho más rápida.
“En estos dos años el IPP se ha transformado cualitativamente y nosotros estimamos que esa transformación sea valorada por todos los miembros de nuestra comunidad. Hay una supervisión permanente de las decisiones, de cada uno de los procesos, el esquema de evaluación permanente y monitoreo de cada uno de estos procesos se ha consolidado con la entrada en funcionamiento de una sala de inteligencia operativa, y hay la seguridad que en el futuro todo ello sirva también en una más activa política de prevención”.
Se ha descentralizado, acota Loaiza, un conjunto de decisiones para Táchira y Trujillo, en ambos Núcleos se ha fortalecido el IPP, en el caso de Trujillo se contrató un médico para que desde allí se proceda a simplificar los trámites y resolver en el menor tiempo posible los requerimientos de los profesores; en el caso del Táchira la situación ha sido un poco distinta porque hay que desalojar los espacios que el IPP ha venido ocupando desde hace mucho tiempo en la Concordia, y “estamos en la necesidad de ubicar una nueva sede y de transformar completamente lo que el IPP ha venido siendo en el Táchira”.
“Esta transformación cualitativa abarca no sólo el funcionamiento administrativo, la conclusión de una sede, el desarrollo del programa de prevención, la descentralización de las decisiones en materia de salud para Táchira y Trujillo, el desarrollo de una política de personal que permita la mejora de atención y de respuesta, la adquisición de una nueva plataforma tecnológica, la dotación del edificio, la inversión en recreación traducida en el desarrollo de infraestructura tanto en El Remanso, El Crucetal y el complejo recreativo Los Chorros, todo esto constituye un gran esfuerzo que se ha hecho en dos años y medio de gestión”, concluye.

Merck dona medicamentos a Delegación de Apula


Laboratorios Merck donó medicamentos a delegación de Apula-Junapuv 2009

Omer Molina Martín


La empresa farmacéutica Laboratorios Merck, hizo entrega a la delegación de la Asociación de Profesores de la Universidad De Los Andes (Apula), de una donación de medicamentos para beneficio de los atletas de esta asociación gremial que participan en los Decimocuartos Juegos Deportivos Nacionales de Profesores Universitarios de Venezuela XIV Junapuv.
El acto que tuvo como escenario el Centro Ambulatorio Médico Integral de la Universidad de Los Andes (Camiula), y contó con la participación del director de este centro, Robert Lobatón quien también participará como atleta en los juegos y por Merck, el doctor Ezequiel Rangel y demás representantes de esta reconocida marca.
Dentro de esta ayuda se encuentran analgésicos, vitamina C, Meganeubión (Complejo B), protectores gástricos y reconstituyentes de la flora bacteriana, además de bolsos y coolers con el logo de Merck que pueden ser utilizados por los atletas para poder colocar allí su agua y líquidos de hidratación.
Lobatón indicó que gracias a las buenas relaciones que tiene el gremio profesoral con tan reconocida firma farmacéutica, a quienes los profesores manifestaron la necesidad de medicamentos que pueden ayudar en un momento dado a los atletas para estas jornadas deportivas que se celebran en la ciudad de San Cristóbal en la sede de la Universidad del Táchira (Unet).

Escuela de Aeromodelismo de Mérida


Por convenio Apula-IPP-ADAE

Creada Escuela de Aeromodelismo de Mérida en los espacios de El Crucetal

Para esta oportunidad los profesores adscritos a la Apula, al igual que sus familiares, podrán disfrutar de practicar este deporte en los espacios de El Crucetal, en un área donde se construye una pista asfaltada de más de cien metros de largo por diez de ancho, con una infraestructura para impartir el curso de instrucción con esquemas bien planificados de lo que trata y cómo se desarrolla este pasatiempo.

Omer Molina Martín


En días pasados, el proyecto concebido y planteado al IPP - Apula por parte de la Asociación de Aeromodelismo Emeritense (ADAE), cuyo objeto es crear y desarrollar la Escuela de Aeromodelismo del Estado Mérida en los espacios del Complejo Turístico y Recreativo El Crucetal, a través de un convenio IPP-Apula-ADAE, ya está cristalizado y concretado, así lo informó Antonio Valero, presidente de esta asociación que reúne a los amantes merideños de un hobbie que ya está catalogado como un deporte con un elevado componente científico y técnico cuyo objetivo es hacer volar aviones a escala, bien como réplica lo más exacta posible de otros existentes o bien diseñados exclusivamente para esta disciplina.
Para esta oportunidad los profesores adscritos a la Apula, al igual que sus familiares, podrán disfrutar de practicar este deporte en los espacios de El Crucetal, en un área donde se construye una pista asfaltada de más de cien metros de largo por diez de ancho, con una infraestructura para impartir el curso de instrucción con esquemas bien planificados de lo que trata y cómo se desarrolla este pasatiempo.
“El curso consistirá en lo que es el aprendizaje, manejo, capacidades y aptitudes para dominar un avión a control remoto, un aeromodelo que puede ser un avión o helicóptero”, añadió Valero.
Además de la pista, el espacio contará con áreas verdes de seguridad, una caseta con baño privado para los instructores así como un área de estacionamiento.
Más adelante, indicó Valero, se realizará un proceso de reforestación, “para darle más vida al proyecto, humanizar el área e ir acorde con el paisajismo de El Crucetal”.
La Apula-IPP en este convenio, aportó el terreno donde se construye la escuela, los demás recursos para desarrollar la infraestructura vienen del aporte de cada uno de los miembros de ADAE, en donde también están inscritos varios profesores pertenecientes a la asociación profesoral.
Por otra parte, Valero indicó que esta es una primera fase del proyecto, pues posteriormente construirán un salón en donde colocarán computadores para archivo documental, áreas administrativas y simuladores.
Por los momentos, todo profesor e hijo que se quiera inscribir en la escuela de aeromodelismo, tendrá que obtener los equipos o aeromodelo con recursos propios pero señaló Valero, “nosotros lo que ofrecemos es dar el curso de instrucción, pero más adelante, invertiremos en dos o tres aeromodelos que estarán a disposición de la Apula, por si acaso algún profesor desee afiliarse y no tenga como comprar un aeromodelo”.
Finalizó Valero agradeciendo al profesor Luís Loaiza por su cordialidad, receptividad e interés en ayudar en la creación de la Escuela de Aeromodelismo de Mérida, y añadió que este proyecto está concebido en principio únicamente para profesores de la Universidad de Los Andes miembros de la Apula y sus familiares, además de los cincuenta asociados activos de ADAE, en donde ya hay inscritos miembros de la Apula, “El proyecto crecerá en función de los profesores de Apula y sus familiares”.