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jueves, 10 de febrero de 2011

Apula fortalecerá fondo editorial a través de la autogestión




Bustamante resaltó que con el fondo editorial fortalecido, la Apula publicará tesis de los profesores, así como libros de texto de sus autorías.


Y el proyecto ruta del libro


Omer Molina Martín Prensa Apula-IPP

La Secretaría de Asuntos Culturales de la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes, a cargo del profesor José Alexander Bustamante, en aras de fortalecer el fondo editorial de esta institución, desarrollará un proyecto de autogestión denominado la ruta del libro.

“En este proyecto la Apula coordinará toda la logística y actividades del fondo con todas las seccionales, en función de generar exhibición y representaciones de librerías que deseen participar, alquilando los stands proporcionados por la Apula en cada una de las facultades de la Universidad de Los Andes que serán los puntos de encuentro en esta ruta del libro”, comentó.

A través del alquiler de estos stands, la Apula obtendrá recursos propios para cubrir gastos de la logística y buscará desarrollar el fondo editorial a través de la autogestión.

Una vez al mes, dijo, se seleccionará una facultad en donde se realizará una miniferia o miniexposición que tendrá una duración de dos días aproximadamente.

Los núcleos de Táchira y Trujillo, también serán puntos de encuentro, así como el del Vigía y Mocotíes.

Con estas miniexposiciones, continuó Bustamante, los profesores y la comunidad universitaria podrán apreciar las publicaciones que ofrecen las distintas librerías, “en donde podrán adquirir sus compendios, bien sea a través de descuentos por nómina directos de las librerías y editoriales, o uso de la prima de apoyo didáctico que ofrece el IPP”.

Más adelante resaltó que con el fondo editorial fortalecido, la Apula publicará tesis de los profesores, así como libros de texto de sus autorías “porque toda universidad debe proveer publicaciones referentes a la producción académica, literaria, científica y humanística de los profesores y de los libros que necesitan sus estudiantes”.

Por último dijo que buscarán establecer convenios con el Consejo de Publicaciones de la ULA, “de manera que en todos estos proyectos, la universidad también se integre y se involucre como parte de este fondo editorial del gremio de profesores”.

Año Internacional de los Bosques



“Como tigre que guarda su prole// dando vueltas al ancho cubil// forestales, cuidemos los bosques// en verano, en invierno, en abril//...”

Algo así dice el himno de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Forestales (si mi cansada memoria no me traiciona). Pero lo que quiero resaltar, en verdad, es la reconocida necesidad de proteger y defender los bosques contra la destrucción, para ocupar sus suelos con fines diversos; como las actividades agrícolas, pecuarias, mineras, de urbanismos e infraestructura hidráulica, vial, etc. (todas muy útiles y necesarias para la sociedad, es cierto).

Desde hace muchos años, varios países vienen dedicando un día para honrar a ese gran amigo, que es el árbol (Día Nacional del Árbol); y en algunos de ellos se les rinde culto y respeta a ciertos árboles (“árboles sagrados”, o “árboles históricos”). También, desde algún tiempo, la ONU decretó el Día Mundial de los Bosques, que celebran casi todos los países de esa organización internacional; y ahora ha declarado el 2011 como “Año Internacional de los Bosques”, para exaltar aún más la importancia de estos; especialmente en relación con la regulación del clima a nivel mundial y las catastróficas consecuencias de su grave alteración (sequías, inundaciones, proliferación de plagas y enfermedades, entre otras).

Es oportuno destacar ahora que ya la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha tomado plena conciencia de las principales causas de la deforestación y degradación de los bosques, y de la reducción acelerada de la superficie boscosa en el mundo. Pues antes parecía tener reservas para atribuirlas a la conversión de las tierras forestales a otros usos; dada la necesidad real de ello, que lo justificaba; si no técnicamente, sí socialmente (ante las necesidades más apremiantes de la población: alimentación, vestido, vivienda, empleo, etc.). Ahora se opone abiertamente a que ciertos suelos sean descubiertos de su vegetación natural protectora para obtener menguadas cosechas; sobre todo si no son realmente alimentarias (como el tabaco, o la soya para bio-combustibles, por ejemplo). Del mismo modo que se ha venido oponiendo a que se destinen alimentos básicos, como el trigo, el maíz y otros, para producir etanol y otras fuentes de energía alternas, que parecen más limpias que los combustibles fósiles tradicionales.

Así pues, la percepción de los técnicos y los líderes políticos del mundo, sobre las causas de la disminución y desaparición de la cubierta boscosa, está cambiando.
Anibal Luna Lugo
C.I 674.634
almalunavallejo@hotmail.com
Mérida Edo. Mérida