Follow by Email

domingo, 14 de junio de 2009

¿DEBEMOS TRANSFORMAR LA UNIVERSIDAD?


Ingrid Tortolero
Sec Académica de APULA
Correo:ingridtortolero@hotmail.com


La etapa de transición que hemos estado vivenciado desde finales del siglo pasado ha sido percibida por distintos autores desde diferentes ángulos, lo cual ha llevado a identificarla con diferentes denominaciones, Así, en el aspecto filosófico-cultural, ha recibido el nombre de postmodernidad (Lyotard), en cuanto a la evolución de la sociedad mundial y el desarrollo tecnológico, Toffler la ha llamado la época de la Tercera Ola; mientras que otros han enfatizado el aspecto productivo, como es el caso de Drucker, quien ha bautizado este período histórico de la humanidad como sociedad postcapitalista o sociedad del conocimiento.
El alto desarrollo logrado en las tecnologías de la información y la comunicación ha impacto de tal forma a la sociedad contemporánea que está transformando de manera acelerada la forma en que la gente trabaja, vive y se relacionan. Al respecto, Fernández-Aballí (2000) ha expresado que: La revolución de la información, va a modificar de forma permanente la educación, el trabajo, el gobierno, los servicios públicos, el mercado, las formas de participación ciudadana, la organización de la sociedad y las relaciones humanas, entre otras cosas.
El cambio paradigmático a que conlleva el proceso de transformaciones en las que nos encontramos inmersos actualmente, tiene importantes implicaciones que deben ser consideradas por la universidad en su proceso de reforma. Estas son de cuatro tipos:
1. Axiológicas, en tanto que supone el surgimiento de una nueva escala de valores que reivindique la necesidad de la convivencia humana en un mundo de solidaridad, bienestar social y paz.
2. Epistemológicas, en el sentido de la consideración de nuevas formas de producir el conocimiento, distintas a las del modelo clásico legado por la modernidad.
3. Ontológicas, en cuanto a la concepción del tipo de hombre que demandan los nuevos tiempos, el cual debería tener algunas de las siguientes características: una visión sistémica de la realidad (todo está relacionado con todo), la posibilidad de pensar globalmente y actuar localmente, capacidad autocrítica, autogestionario, con habilidad para aprender permanentemente, posibilidad de combinar el pensamiento lógico con la creatividad, capacidad para transferir lo aprendido, pensamiento imaginativo y visualización, control emocional y comunicación generativa.
4. Gerenciales, en el sentido del desarrollo de un nuevo paradigma empresarial fundamentado en el aprendizaje organizacional, el conocimiento como el principal recurso que agrega valor al sistema productivo, la competitividad y la cooperación mutua. Estos cambios exigen no sólo adaptarse a una nueva situación, sino prepararse para vivir en un equilibrio inestable; es decir, en un proceso de adaptación permanente a las exigencias de un entorno cambiante y caótico.
Ante la situación planteada, la pregunta obligada es ¿Qué debería hacer la universidad para enfrentar con éxito los nuevos retos que plantea la realidad económica, social, política y científico-tecnológica del siglo XXI? Y la respuesta, casi obligada es: la universidad debe cambiar, si quiere sobrevivir. Sobre esta aseveración existe un consenso casi universal, como se desprende de las diferentes consultas internacionales realizadas por la UNESCO (1998) con relación a este tema.
La universidad deberá hacer un gran esfuerzo por apoyar su gestión al máximo en el uso de las NTIC en un enfoque virtual.
No obstante lo anterior, es prioritario que los universitarios tengamos presente que más allá del aspecto tecnológico, la fundamentación de la transformación universitaria, depende básicamente de:
1-La visión compartida que tengan los miembros de la comunidad académica acerca de un nuevo modelo universitario que responda a las expectativas de cambio a que aspira dicha comunidad, así como la sociedad global,
2-El compromiso para su instrumentación, asumido por los diferentes actores institucionales, orientados por genuinos valores académicos y,
3-Las acciones estratégicas emprendidas por el liderazgo universitario, como responsable de guiar el proceso de transformación.

No hay comentarios: