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martes, 23 de junio de 2009

Doctorado Patología Existencial, Intervención en Crisis











Movimiento académico vanguardista en la ULA

Culminó exitosamente primer periodo del Doctorado “Patología Existencial, Intervención en Crisis”

“He podido constatar la satisfacción de los profesores que han venido de España, por el altísimo nivel de los participantes de la ULA además de la facilidad de comunicación, de aprendizaje y los aportes que los ulandinos han realizado para que se desarrolle el concepto de que la educación no es un proceso jerárquico que viene de arriba hacia abajo, sino en ambas formas, pues los estudiantes forman parte del proceso de aprendizaje y del proceso educativo”. Doctor M.D., Ph.D. José María Poveda, Profesor Titular del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y coordinador por esta institución del Doctorado en Patología Existencial, Intervención en Crisis.

Omer Molina Martín / Prensa Apula-IPP

Con mucho éxito, culminó el primer período del Doctorado en “Patología Existencial, Intervención en Crisis”, movimiento académico vanguardista en la Universidad De Los Andes, gracias al convenio de esta casa de estudios con la Universidad Autónoma de Madrid. El proyecto centra sus estudios en los seres humanos, desde la crisis de la niñez, pasando por la crisis de la adultez, hasta llegar a la crisis de la muerte.
La Universidad Autónoma de Madrid dirige estos estudios a través de su facultad de medicina que ya ha dictado el curso en Tailandia, Vietnam, Camboya, Centroamérica y Latinoamérica. En Venezuela, el convenio se extiende también con las Universidades de Carabobo y Rómulo Gallegos.
Ingrid Tortolero, docente de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis, promotora y coordinadora del doctorado por la ULA, indicó que además de estudiar las crisis en todas las etapas de vida del ser humano, los 35 profesores de diversas facultades inscritos en el doctorado, también experimentaron la metodología de la investigación y bioestadística como herramientas de preparación para el segundo periodo de estudios, que consistirá en el programa DEA, con 20 horas de investigación, tanto en el área humanística como en la científico-tecnológica y que culminará con un anteproyecto de tesis contentivo de un adelanto de los resultados preliminares que vislumbrarán los objetivos para el tercer período del curso.
“El primer periodo ha sido un rotundo éxito, a pesar de todos los contratiempos, pues desarrollar este tipo de doctorados en épocas de crisis presupuestarias, resulta sumamente difícil. Sin embargo, hemos sorteado todos los reveses con muy buenos resultados”, señaló Tortolero.
Los cursantes del doctorado, homenajearon y le entregaron presentes al doctor Jesús María Poveda, integrante del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en adolescencia, y quien funge como coordinador de este doctorado por esta institución española.
“Le entregamos presentes y celebramos junto a él, el fin de este primer período, ya que, su colaboración y aportes han sido demasiado importantes, a pesar de que es un hombre muy ocupado siendo docente de la Universidad Autónoma de Madrid, en la Universidad de Camboya y en la de Tailandia. Es docente en cuatro continentes “, resaltó Tortolero.
Poveda, muy agradecido, resaltó la “gran labor” de los profesores ulandinos participantes en el doctorado e indicó que ya están planificadas las actividades para el segundo periodo.
“La Facultad de Medicina de La Universidad Autónoma de Madrid, en donde los profesores de la ULA están desarrollando los cursos exitosamente, es la mejor facultad de medicina de España, y una de las cinco mejores de Europa, de hecho, para ingresar a esta facultad, se exigen sobre 10 puntos, 9,2, por lo que se hace muy difícil ingresar, y los egresados en las pruebas nacionales, para las asignaciones de hospitales y distribución de residentes, quedan normalmente entre los primeros quinientos, obteniendo las mejores plazas”, destacó Poveda.
Añadió Poveda, que como coordinador del doctorado, lo que ha podido apreciar en este curso, “es constatar la satisfacción de los profesores que han venido de España, por el altísimo nivel de los participantes de la ULA además de la facilidad de comunicación y de aprendizaje y los aportes que los ulandinos han realizado para que se desarrolle el concepto de que la educación no es un proceso jerárquico que viene de arriba hacia abajo, sino en ambas formas, pues los estudiantes forman parte del proceso de aprendizaje y del proceso educativo, al mismo tiempo que resulta muy importante la educación horizontal que es lo que el alumno puede enseñar a otros alumnos en el proceso, y cómo eso genera unos efectos multiplicativos”.

“Aunque existan diferencias, el trabajo en equipo es enriquecedor”

El trabajo en equipo, el apoyo horizontal entre las personas, y el esfuerzo colectivo, son unos de los aspectos que Poveda considera se deben mejorar en Venezuela, luego de su percepción tras seis visitas que ha realizado el Ph.D en psiquiatría a nuestro país.
“El aprendizaje colectivo, el sentirse orgulloso por los logros de quien está al lado, considero que son aspectos que se deberían trabajar más en Venezuela, la manera de competir, a veces un poco provinciana, no nos hace bien. Si somos capaces entre todos de saber que el éxito de el de al lado, mejora mi calidad de aprendizaje y de existencia, pues vamos a lograr muchísimos progresos”.
En cuanto a los profesores de la Universidad Autónoma de Madrid, quienes vinieron a hablar sobre la crisis del ciclo de la vida, no sólo son de la Facultad de Medicina ni del Departamento de Psiquiatría, sino de otras facultades de esta casa de estudios española, lo que ha generado, “un aprendizaje interdepartamental, interfacultativo, interdisciplinario con un extraordinario enriquecimiento que naturalmente conlleva de principio, a que ocurran dificultades en el arranque, al ser de diversas dependencias universitarias; pero esto es enriquecedor, los participantes se nutren de las diferencias y de lo positivo que es poder enterarse de la complejidad de la existencia humana, de lo compleja que es cada persona y el poder conocer a los otros”.

“Lo que rechazamos de los demás, forma parte de nuestra propia sombra”

Entre las particularidades, Poveda resaltó el curso dictado en el doctorado por la profesora Rebeca Retamales, que en el pasado mes de abril realizó una interesante ponencia junto al profesor José Manuel Briceño Guerrero sobre “Amor y Muerte” en el auditorio de Apula, y quien ahora vino a enseñar sobre los trabajos de Carl Gustav. Jung, psicólogo y psiquiatra suizo que investigó e hizo grandes aportes sobre “el inconsciente colectivo, la sombra y la necesidad de que cada persona aprenda de aquellos aspectos que rechaza fuertemente de los otros y que la razón por la que rechaza fuertemente de los otros es porque tiene esos aspectos dentro de ella misma, pero no los asume, forman parte de su sombra y que precisamente a veces, si odiamos algo con mucha fuerza, -se aprende en estas formulaciones que presentó la profesora Retamales-, si odiamos algo con mucha vehemencia, es en realidad algo que amamos y a lo que le estamos echando una mancha porque no lo queremos sentir dentro de nosotros, de alguna manera, incluso, si hablamos de un desamor y lo seguimos recordando, es que seguimos amando a la persona que nos produjo ese desamor aunque luego le hagamos una manchita, casi para despistar”.
Además de la asignatura El inconsciente colectivo de Rebeca Retamales, el primer periodo del Doctorado en Patología Existencial, Intervención en Crisis, incluyó: Las crisis del nacimiento y la infancia (Eglée Iciarte), Introducción a la Patología Existencial (José Maria Poveda), Las crisis de las pérdidas: Vejez paciente terminal y muerte (Maribel Rodríguez), Las crisis de la edad media de la vida (José Regino Peña y Aracelis Quintini), y Formación en técnicas bioestadísticas y diseño experimental (Ingrid Tortolero).

Para el segundo periodo de este doctorado, indicó Poveda, se incluirán investigaciones supervisadas por profesores doctores, de la Universidad Autónoma de Madrid, e investigadores de esta misma institución y otras extranjeras que desarrollan sus tareas profesionales en Venezuela, como la profesora Sofía Behrens, especialista en sexualidad y el profesor José Regino Peña, de la Universidad de Carabobo e investigador de la Universidad de Cornell en Nueva York.

Dimensiones individuales y colectivas (subjetivas y objetivas)

“Se han constituido grupos de investigación, entre ellos Medicina Integral, donde se destacan como parámetros de partida, una enfermedad, por ejemplo tiene cuatro dimensiones, y esa dimensión primera es objetiva, corporal, a la que denominamos individual objetiva, que lleva junto a ella una dimensión individual subjetiva, sobre qué siente y piensa la persona sobre su cuerpo y sobre sí misma, y qué significado da a eso que le está pasando”.
Esa dimensión individual subjetiva, continuó Poveda, es lo que llamamos la dimensión mente, mientras que la anterior es la dimensión cuerpo, “ambas dimensiones forman parte de la misma ecuación, tienen particularidades y deben de ser tenidas en cuenta y por cuanto debemos saber cómo integrarlas para considerar una buena vía de interacción”.
Además, indicó que cada persona, vive en un entorno cultural, y en un grupo donde existen creencias y maneras de ver la realidad, y ese mundo cultural, es el mundo colectivo-subjetivo, y a través de este mundo, lo que podría pensar una familia o un pueblo sobre dicha enfermedad, forma parte del proceso de curación o empeoramiento de la enfermedad.
“Esa dimensión del nosotros, y de cómo esa persona individual se siente inmersa con nosotros, forma parte de esa ecuación de cuatro componentes”.
Como cuarto componente, explicó la dimensión objetiva-colectiva. Esta dimensión implica la realidad física y económica de la que se contextualizan las otras dimensiones.
Arguyó que no es lo mismo, “obviamente”, tener un cáncer si la actitud subjetiva-individual es la correcta, “hay una actitud de lucha con ese cáncer o una actitud de depresión con ese cáncer”.
“No es lo mismo decir que el mundo cultural de una persona con cáncer, en nosotros, es vivir y soportar de una manera colectiva, profunda y arraigada con esa persona para que progrese, y desde luego, no es lo mismo si esa persona vive en un mundo en el cual, la realidad socioeconómica y física, es el conjunto de esas cuatro realidades integradas, en esta línea de investigación que lleva el profesor José Regino Peña, especialista en las crisis de la madurez, y en las crisis cardiovasculares”.

Crisis en la adolescencia: Los arquetipos

La crisis de la adolescencia, será otra línea de investigación en el segundo período, con tópicos a los que el experto denominó como arquetipos, “las formas simbólicas de vivir en la realidad, la forma de vivir en mitología, y cómo en esa mitología, las mujeres viven como la esposa de…, la madre de… o la hija de…, y siendo diosas en la mitología, se observa como puede existir una patología en la medida en que vivan como hijas de…, madres de…, o esposa de…, porque las mujeres, al igual que los hombres, viven en distintos mundos, y deben ser simultáneamente diosas en diversas categorías, entonces, la mujer madura, puede ser alguien que con experiencia de la vida, aconseja a otras mujeres jóvenes, para que se nutran de esa experiencia de haber vivido y de haber estado en situaciones muy complejas. Entonces, esa idea que proviene de los primeros pobladores de América, y otros países del mundo, que es el rescate y la valoración de la sabiduría de los ancianos. En la antigüedad, la sabiduría de los ancianos era imprescindible porque no existían libros”.

Estudio sobre salud mental en estudiantes de la ULA

Conjuntamente, indicaron ambos coordinadores, que como segunda línea de investigación para el próximo periodo del doctorado, se incluye el estudio sobre la salud mental de estudiantes universitarios que desarrollará la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes y que será financiado por el Banco Santander, “ya se está desarrollando en Tailandia, en Camboya, Paraguay y ahora en la ULA, en la Facultad de Medicina, la Escuela de Criminología y Odontología, entre otras, donde aplicaremos pruebas psicológicas para saber cómo está la inteligencia emocional y la sensibilidad de nuestros estudiantes”, precisó Tortolero.
También las Universidades de Carabobo y Rómulo Gallegos, participarán en esta línea de investigación junto a la Universidad Integrada de Las Américas en La Asunción, Paraguay.
“La particularidad de este estudio es que los ecosistemas físicos de las universidades de Camboya y Tailandia, se corresponden de alguna manera con zonas de las temperaturas de la Venezuela central, y además, Camboya está formado por una cultura budista, pero de budistas pobres, mientras que Tailandia, posee una cultura budista de ricos. Estas investigaciones nos permiten contextos culturales asiáticos cercanos a nosotros, en lo ecológico, pero diferentes en lo cultural. Por lo tanto, comparar estudiantes de acá, con los estudiantes de allá, es muy interesante”, acotó Poveda.
Comparando el caso venezolano, Poveda explicó que las tres universidades de los tres países en estudio, presentan singularidades con su propia personalidad, “una investigación que considera esas diferencias socioeconómicas, culturales, permite obtener unas respuestas que pueden ser de utilidad para que luego los propios estudiantes, las reciban, porque el propósito es en esta línea de investigación, donde se incluye lógicamente la Universidad de Madrid, y la Universidad de Paraguay, permitirá obtener datos de muy diversas proveniencias, pero con una muestra unitaria de estudiantes universitarios, con lo cual al término de estas investigaciones, que está previsto para fines del año 2010, estaremos en condiciones de suministrar, a los rectorados correspondientes, y a los propios profesores y alumnos para su discusión y reflexión de ideas, los resultados que pueden incidir en la gestión y toma de decisiones que afectan a los estudiantes respecto a su salud mental”.

La vida plena en simbiosis con la Inteligencia Intrapersonal, Interpersonal y Flexibilidad

Más adelante, el profesor titular del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, explicó que de alguna manera, el resumen de este curso, que no sólo ha servido de mucha utilidad para médicos que trabajan en crisis, sino también a personas que trabajan en el laboratorio o en sus propias vidas, que son tan complejas; destaca, a su vez, lo importante que resulta la inteligencia intrapersonal, el cómo cada persona se piensa de sí misma, y cómo cada uno puede mejorar la amistad consigo mismo, puesto que es la persona con la que trata las 24 horas del día.
“Además de ese asunto de mejorar la autoestima y de mejorar la autoconciencia emocional, junto a esa inteligencia intrapersonal, hemos destacado la inteligencia interpersonal, el cómo somos capaces de ver el mundo a través de los ojos de los otros, nos permitirá estar mucho más cerca de la realidad, y eso nos enriquece enormemente”.
Finalmente, como cuarto y último referente general del curso, se refirió al estudio de cómo la realidad ha sido tan compleja, “cada uno de nosotros vive en un mundo donde existen estresores, donde hay dificultades, y cómo la educación para la complejidad y cómo aprender del agua y ser fluidos es algo sumamente importante. Porque si deseamos vivir la vida en plenitud, debemos reconocer que la realidad está más cerca del agua que de la piedra, y por tanto, en la medida en que cada persona es más flexible y adaptable, su vida se desarrolla mejor. Estas tres tareas de avanzar en la inteligencia intrapersonal, el cómo nos pensamos a nosotros mismos, el construir en lo interpersonal, un nosotros y aprehender la realidad también a través de los ojos de los demás, y cómo a través de esta realidad compleja en la que vivimos, somos flexibles, pues probablemente podamos dar más aportes en lo social, podamos hacernos más poderosos, y hacernos menos daño que sí nos ponemos rígidos frente a la complejidad de lo que pasa”.

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