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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Rotundo apoyo





Yauri Villarroel destacó la gran labor de las autoridades del IPP en las nuevas políticas para formar y reorganizar un recurso humano de excelencia.



Marco Ortiz: “indudablemente se produjo una mejora en cuanto a la reducción del tiempo de demora en el otorgamiento de órdenes para comprar los medicamentos”.





Ronald Skinner: “Aquí afortunadamente tenemos un servicio, tenemos un apoyo y una ayuda que muchas personas no poseen, eso es algo que debemos agradecer en primer lugar”.




Nilsa Gutiérrez: “La Gerencia de Apula-IPP lo está haciendo muy bien, realmente me siento muy contenta de contar con el apoyo tan importante que nos ofrece la directiva de Apula-IPP”.


Gabriel Peña: “Es un organismo que funciona como si fuera un seguro privado, y en esas circunstancias, uno se siente protegido al momento de solicitar un servicio”.

Nancy Rivas de Prado: “No tengo ninguna queja del IPP, más bien lo felicito, aunque siempre existan cosas que mejorar, en líneas generales considero que el servicio es excelente”.


La actual directiva de Apula-IPP trabaja con ahínco para dotar a dicho instituto de la infraestructura y los recursos que permitan su completa autogestión y lograr así, el beneficio pleno de toda la comunidad profesoral.


Según consulta

Mayoría de profesores acorde con políticas implementadas por la directiva del IPP-ULA


Y es que este gran esfuerzo ya está dando buenos frutos, verbigracia de ello, un grupo de profesores, algunos activos, otros jubilados, expresaron su opinión en cuanto a los grandes avances en los servicios de HCM, reembolsos, farmacia y restauración de la planta física IPP.

Omer Molina Martín Prensa Apula/IPP

Desde que el Instituto de Previsión del Profesorado de la Universidad de Los Andes (IPP-ULA), estrenó nueva imagen e identidad corporativa hace alrededor de 2 años, cuya esencia destaca un servicio de calidad y de altísimo nivel para la satisfacción de las exigencias, deseos y necesidades del profesorado, los catedráticos miembros de este instituto, expresaron un rotundo apoyo a las nuevas políticas y a los novedosos esquemas administrativos, gerenciales y técnicos que desplegó el Comité Ejecutivo y la Gerencia General de la Apula-IPP para el beneficio pleno de todos sus agremiados.
“El proceso fue largo y sistematizado e implicó el rescate del edificio con 15 años de paralización, pero gracias a una gran inversión, se han logrado modificar casi todas estas instalaciones, sus equipos, servicios de ascensores (hasta el último piso), aire acondicionado, plataforma informática y tecnológica a partir de la WEB; esto ayudará a simplificar y agilizar los procesos administrativos, que incluye la evolución de todas estas transformaciones a los profesores de ULA-Táchira y ULA-Trujillo”, resaltó Luís Loaiza, presidente de Apula-IPP en pasadas ediciones del periódico Apula Informa, para referirse y definir los vientos de cambio que se producen en el IPP.
Y es que este gran esfuerzo, ya está dando buenos frutos, verbigracia de ello, un grupo de profesores, algunos activos, otros jubilados, expresaron su opinión en cuanto a los grandes avances en los servicios de HCM, reembolsos, farmacia y restauración de la planta física IPP.
Yauri Villarroel, profesora activa de la Facultad de Medicina, indicó que aunque en los 2 últimos meses, han ocurrido una serie de inconvenientes en cuanto a la disminución de órdenes y retraso en los pagos de reembolso en su caso particular, destacó la gran labor de las autoridades del IPP en las nuevas políticas para formar y reorganizar un recurso humano de excelencia en cuanto al trato y servicio que actualmente se brinda en el instituto, “la atención del personal actualmente es excelente, son muy amables y tratan de agilizar con la mayor celeridad posible los trámites a las instancias que corresponden para solventarle los problemas al profesor”.
En cuanto al programa de Farmacia, Villarroel expresó que los ajustes en el número de medicamentos inexorablemente inquietó a su grupo familiar, pues su progenitora necesita 10 medicamentos, y se vio afectada al reducírsele el número de fármacos a la mitad. También expresó que desconoce la nueva plataforma digital que a través de la Web, puede minimizar, agilizar y automatizar los trámites, las horas de espera y el traslado al instituto para ofrecer un óptimo servicio, pero indicó que resulta necesaria la implementación de este sistema para la comodidad y el beneficio de toda la comunidad profesoral.
El profesor Marco Ortiz, de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, resaltó al contrario de Villarroel, un gran avance en el servicio de Farmacia y medicación continua, “indudablemente se produjo una mejora en cuanto a la reducción del tiempo de demora en el otorgamiento de órdenes para comprar los medicamentos”.
Ortiz también consideró como muy favorable para los profesores, la culminación y mejoras en el edificio IPP, “hemos observado que desde un comienzo, la estructura del edificio era bastante básica, ahora se encuentra mucho más elaborada, elegante y con un excelente acceso para las personas”.
En la opinión de Ronald Skinner, profesor jubilado de la Facultad de Arquitectura, los profesores de la ULA tienen suerte de tener al IPP, “aquí afortunadamente tenemos un servicio, tenemos un apoyo y una ayuda que muchas personas no poseen, eso es algo que debemos agradecer en primer lugar”.
Para el también artista plástico y pintor, la situación económica del país, y el maltrato que están recibiendo las universidades con un presupuesto insuficiente por parte del gobierno nacional, produce la desmejora en muchos servicios de previsión, “en mi caso particular, me afecta el ajuste en los medicamentos para mi tratamiento continuo, pues la cantidad de medicamentos que puedo sacar por el IPP, se me redujo a la mitad, pero bueno, allí hemos ido acomodando la carga como hemos podido, pero todavía debemos agradecer que la mitad de los medicamentos los podemos sacar por IPP”.

“Los profesores ulandinos somos muy inconformes y no nos damos cuenta que en el IPP estamos bien servidos”

Por otra parte, Skinner se refirió al reembolso, a las órdenes especiales y a los medicamentos considerando un gran avance en cuanto a celeridad y eficacia en el servicio de cada uno de estos programas, pero “lo que pasa es que los profesores ulandinos, somos una clase social muy inconforme, siempre queremos más y lo mejor, cosa que no está mal, pero no nos damos cuenta que en realidad en el IPP, estamos bien servidos, podríamos estar mejor, pero agradezcamos lo que tenemos, ese es mi punto de vista”.
Opinó también sobre las mejoras del edificio, “está mucho mejor y agradable, se van a inaugurar otros pisos arriba con otros servicios y eventualmente los profesores vamos a tener que depender del IPP, primordialmente los jubilados, como es mi caso, porque los jubilados fuera de la pensión que nos asignan, que es precaria, no tenemos otra adicional, por lo que tenemos que querer, proteger, cuidar y valorar a nuestro IPP”.
El Exsecretario de Asuntos Culturales de la Apula, hizo un llamado a todos los profesores, especialmente a los jubilados a disfrutar del servicio que con mucho esfuerzo la directiva de Apula-IPP está mejorando para el mayor bienestar de sus agremiados, en simbiosis con la SPJ con el programa Prisma y de Ejercicios para la Salud.
Más adelante, consideró como muy buenas noticias la automatización del servicio IPP, porque “lo que menos aguanta un profesor, es la cola, en donde sea, por lo que considero que un servicio automatizado sería un gran avance en el IPP”.

“La mejoría en los servicios que ofrece el IPP es ostensible”

“Pienso que se ha producido una mejoría ostensible porque la atención está siendo mucho más fluida, los procedimientos son mucho más rápidos, se observa igualmente que se le han destinado una importante cantidad de recursos a las deudas y a los compromisos, y eso genera una gran tranquilidad en los profesores”, opinó Nilsa Gutiérrez, profesora titular jubilada de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.
Aunque Gutiérrez consideró que existen aún muchas dificultades, señaló que la Gerencia de Apula-IPP “lo está haciendo muy bien, realmente me siento muy contenta de contar con el apoyo tan importante que nos ofrece la directiva de Apula-IPP”.
Gutiérrez, manifestó sentirse muy a gusto a su vez, con la remodelación del edificio del IPP, “pienso que las mejoras en la edificación son muy sustanciales, y ya estamos más cerca de contar con espacios para nuestras propias clínicas de atención médica, en la medida de las posibilidades de la Apula-IPP”.
En cuanto al servicio automatizado, lo consideró como “magnífico porque nos ahorraría muchísimo tiempo a los profesores, y directamente tendríamos acceso a la información necesaria y descongestionaría mucho el trabajo interno de la institución, de verdad que felicito esta iniciativa”.
Gabriel Peña, profesor jubilado de la Facultad de Ingeniería, expresó que uno de los servicios con que cuenta la Universidad de Los Andes como eslabón para el bienestar del profesor jubilado, ha sido el servicio del IPP, “porque es un organismo que funciona como si fuera un seguro privado, y en esas circunstancias, uno se siente protegido al momento de solicitar un servicio al IPP, en la mayoría de clínicas del estado, son aceptados estos tipos de seguros y los baremos son realmente acordes con el mercado actual de la salud privada”.
Peña expuso que en la medida en que existan recursos, el servicio siempre será eficiente y eficaz por lo que respaldó la labor de la actual gerencia en mantener en la medida de lo posible, el servicio estable, “recuerdo que hace un tiempo, en el caso de los reembolsos, estos duraban en pagarse hasta tres o cuatro años, ahora no, ahora resulta muy rápida la orden de reembolso”.

“En el IPP se siente un ambiente muy agradable que eleva nuestra calidad de vida”

En cuanto a las mejoras del edificio IPP, “creo que el ambiente tiene que ir de acuerdo a la calidad de vida del profesor. Cuando uno siente un ambiente bastante agradable, se eleva inmediatamente la calidad de vida, ¿Y cómo elevamos esa calidad de vida? Justamente, haciéndole su entorno más agradable, haciéndole sentir a ese profesor a la hora de requerir un servicio, que cuenta con las mejores instalaciones donde la dinámica vaya acorde con este gran criterio empresarial que ha desplegado el IPP”.
La Exsecretaria de la Universidad de Los Andes y profesora jubilada de la Facultad de Humanidades y Educación, Nancy Rivas de Prado asintió su impresión en la excelencia del servicio que a su criterio siempre le ha ofrecido el IPP y que hasta los actuales momentos, no ha cambiado, “cada vez que me dirijo para el IPP, o cuando he necesitado órdenes para hospitalizar a mi mamá, siempre su personal ha estado atento, amable y eficiente para hacerlo. Es por ello que no tengo ninguna queja del IPP, más bien lo felicito, aunque siempre existan cosas que mejorar, en líneas generales considero que el servicio es excelente”.
Señaló a su vez, que efectivamente existe un gran avance en la rapidez de entrega de las órdenes especiales y para medicamentos, “a partir de la gestión de Mario Bonucci y luego de Raúl Vegas, el trabajo ha sido excelente, es más rápido y lo atienden a uno con la velocidad de un rayo”.
“Aunque el ajuste en el PCA y el Programa de Farmacia nos está afectando a todos, considero que es necesario, para poder mantener estos excelentes programas, de no ser así, el IPP lamentablemente tendría que cerrar sus puertas por bancarrota”.
Por último expresó Rivas de Prado que se ha realizado un trabajo excelente en las mejoras de infraestructura del IPP, “los felicito, espero que sigan así, mejorando para el bien de toda la comunidad universitaria”.
El IPP ofrece programas de salud como el HCM Básico, HCM-PCA (Cobertura Adicional) y el HCM-Complementario que cubre a los hijos mayores de 26 años que no pueden estar en el básico, además de suegros, abuelos, sobrinos, nietos y hermanos. También ofrece programas de farmacia, deporte y recreación, primas de apoyo didáctico y línea blanca. Pero el titular del ente gremial profesoral, Luís Loaiza, piensa que esta nueva imagen fundamentalmente corresponde con los programas de mejoramiento de la salud como principal esencia para el mayor bienestar del profesor. Estos programas contendrán servicios de medicina preventiva en los últimos 3 pisos del edificio que pronto están por concluir, como lo tienen los profesores jubilados conocido como “Prisma” en el tercer piso del instituto.
En los últimos años, señala Raúl Vegas, tesorero de Apula-IPP, que no sólo se le han entregado menos recursos al IPP sino que, con los mismos, “debemos enfrentar el crecimiento de la demanda en un contexto de altísima inflación, lo cual sólo quiere decir que con menos debemos hacer más”.
Lo cierto es que a pesar de las grandes vicisitudes que ahora enfrenta el Instituto de Previsión del Profesorado de la Universidad de Los Andes ante el galopante déficit presupuestario, por lo cual la directiva ha tenido que tomar algunas medidas de ajuste para poder mantener los programas que por tanto tiempo han beneficiado a toda la comunidad profesoral y familiares, sus miembros lo defienden y felicitan la gestión de la actual directiva de Apula-IPP que trabaja con ahínco para dotar a dicho instituto de la infraestructura y los recursos que permitan su completa autogestión y lograr así, el beneficio pleno de toda la comunidad profesoral.

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