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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Nueva era IPP

La nueva entrada del IPP ofrece una decoración moderna y un espacio cálido y agradable.


Loaiza señaló que el edificio IPP tenía más de 15 años inconcluso por lo que se estaban produciendo daños irreversibles en su infraestructura.


El primer ascensor ya está en funcionamiento con moderna tecnología japonesa de marca Fujitec.


La planta eléctrica del IPP mantiene al instituto con funcionamiento continuo ante los inclementes apagones.


Los actuales espacios ocupados por el IPP se convertirán en áreas que pudieran generar recursos propios al instituto con la premisa de exponerlos como oficinas rentales.


En los pisos 4 y 5 funcionará un especie de Prisma para profesores activos, así como el funcionamiento técnico-administrativo del IPP.


El piso 6 se convertirá en un proyecto sorpresa para todos los profesores a mediano plazo.



El IPP recuperó su edificio sede


“La sede del IPP tenía una estructura muy fría, por eso los cambios se orientaron a mejorar los espacios para modernizarlos y humanizarlos con el propósito de que nuestros usuarios, en lugar de llegar a un sitio que desmotiva, se ubiquen en un ambiente agradable, optimista y con gran disposición para resolver eficiente y efectivamente sus necesidades. La idea es hacer del IPP una institución con alta vocación de servicio”. Luís Loaiza Rincón, Presidente de Apula-IPP.


Omer Molina Martín Prensa Apula/IPP


El Consejo Directivo del Instituto de Previsión del Profesorado de la Universidad de Los Andes (IPP-ULA), presidido por el profesor Luís Loaiza Rincón, dio a conocer una imagen preliminar del proceso de recuperación del edificio sede de este recinto en el que se trabaja ininterrumpidamente desde hace tres años, con el único objetivo de revitalizar su infraestructura y consolidarlo como centro integral de salud y previsión para todos sus agremiados.

De esta forma, Loaiza informó de la etapa de restauración de los últimos 3 pisos de la infraestructura donde se instalarán las oficinas de salud preventiva, atención al cliente, departamentos técnico-administrativos, sala de reuniones y área rental, entre otras sorpresas para el profesorado universitario, con una imagen moderna y acorde con las nuevas tendencias tecnológicas y gerenciales del siglo XXI.


Una infraestructura moderna, cálida y llena de optimismo.


“Pronto disfrutaremos de un edificio con mejores condiciones para atender óptimamente las necesidades de todos los profesores y sus familiares. Me siento muy contento porque estamos más cerca de la fecha de inauguración de estas instalaciones que le van a prestar un servicio de calidad a los más de diecisiete mil usuarios que tiene el IPP”.

“La sede del IPP tenía una estructura muy fría, por eso los cambios se orientaron a mejorar los espacios para modernizarlos y humanizarlos con el propósito de que nuestros usuarios, en lugar de llegar a un sitio que desmotiva, se ubiquen en un ambiente agradable, optimista y con gran disposición para resolver eficiente y efectivamente sus necesidades. La idea es hacer del IPP una institución con alta vocación de servicio”.

Reseñó el titular del ente gremial profesoral que el edificio del IPP tenía más de 15 años inconcluso por lo que se estaban produciendo daños irreversibles en su estructura. De allí, asintió, que tal edificación era “un monumento a la ineficiencia, a la indolencia, a la indiferencia y nosotros no podemos ser ni ineficientes, ni indolentes, ni indiferentes”.

De esta manera, resaltó Loaiza que la recuperación de esta estructura “no es para ponerla al servicio de los directivos del IPP, sino para ponerla al servicio de todos los usuarios del IPP”.


Reposición de modernos ascensores con tecnología japonesa


Al estar ya recuperados los pisos 4 y 5 del edificio, Loaiza indicó que esta restauración implicó la dotación, entre otros elementos, de ascensores nuevos, “el ascensor nuevo, el primer ascensor, ya está en funcionamiento, es un ascensor moderno, de la reconocida marca japonesa Fujitec, y permitirá desplazar a los usuarios por todos los pisos del edificio en forma confortable y rápida. De tal manera que nos sentimos contentos porque los esfuerzos, que durante tres años hemos invertido en el IPP, finalmente ya están dando buenos resultados”.

Referente al antiguo ascensor, indicó que será desmantelado y próximamente sustituido en el mismo sitio por un nuevo ascensor de la Fujitec.

Al interrogarse a sí mismo sobre la importancia de los ascensores, Loaiza se respondió que en el tercer piso del IPP se encuentra el Programa Integral de Salud “Maturitas Academiae” (Prisma), de los profesores jubilados, un proyecto bandera en medicina holística y preventiva y con resultados plausibles desde su fundación. “Al Prisma acuden muchos profesores que por su edad o por diversas circunstancias de impedimento físico, no pueden utilizar las escaleras. De manera que para el edificio y para el servicio que presta el IPP, que es fundamentalmente en el área de la salud, el tema de un ascensor es clave”.


Frente a los apagones


A su vez, acotó la importancia de la planta eléctrica de emergencia, ubicada en el estacionamiento del instituto. “Un ascensor no puede funcionar si al mismo tiempo, frente a los continuos cortes de luz, nosotros no dotábamos a ese edificio de una planta eléctrica con mayor capacidad de generación. Además, frente a las necesidades de nuestros usuarios no se les puede dejar de atender porque no hay luz. Los profesores que acuden al IPP requieren respuestas y atención inmediata y eso implica que no se pueden suspender los servicios por la ausencia de energía”.

Respecto a los espacios que se liberan del edificio (pisos 1 y 2) por la habilitación de los pisos 4 y 5, se convertirán en áreas que pudieran generar recursos propios, como zonas rentales a partir de la habilitación de oficinas.


Un Prisma para profesores activos


En efecto, expuso el líder del gremio profesoral, que el cuarto piso se conformará para que funcione un especie de Prisma pero dirigido a los profesores activos con el objetivo de “no sólo dotar al IPP de nuevas instalaciones con una estructura gerencial moderna, de nuevos equipos y plataformas tecnológicas, de una nueva imagen corporativa, sino que a su vez se desarrolle el área de servicios de salud integral y preventiva dirigida a los profesores activos”.

Este programa integral de salud dirigido para profesores activos, ofrecerá servicios básicos para atender enfermedades cardiovasculares, gástricas, de índole reumática y motriz.


Una gestión de hechos concretos


Loaiza expresó júbilo porque la actual gestión del IPP, en vez de diluirse, se convirtió en una gestión de hechos concretos, que apostó por la consolidación de la única estructura organizacional que le presta atención a la salud de los profesores ulandinos, “en lugar de dejar que las cosas siguieran en detrimento de la institución, como hicieron otros por mucho tiempo, nosotros hemos realizado un esfuerzo enorme para repotenciar al IPP físicamente, estructuralmente y gerencialmente. Lo único es que nos hemos topado con una dificultad muy grande y es que estamos atendiendo cada vez mayor demanda de servicios a un costo más alto y con los mismos recursos de hace tres años, lo que nos coloca en una situación compleja pues el Gobierno Nacional no entiende que el tema de la salud es un tema fundamental para el pueblo de Venezuela y que al afectar los sistemas de previsión particulares tipo IPP, se atenta contra la salud de miles de venezolanos.

Finalmente, Loaiza indicó que se ha trabajado muy duro para mejorar integralmente al IPP y sus capacidades de respuesta y que el reto está en pasar de ser un simple intermediario, pagador de servicios, a una estructura de servicios directos. Nuestra dirección se enfoca en el desarrollo de programas integrales de salud como el que ya tienen los profesores jubilados, queremos repetir la experiencia de una medicina preventiva que permita resolver problemas con permanente atención a las necesidades de los profesores”.

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