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lunes, 5 de octubre de 2009

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Por Camilo Perdomo
camise@cantv.net

GENEALOGÍA Y EDUCACIÓN VENEZOLANA

Sobre qué es la educación y cómo es su diferencia con la escuela debería ser nuestro debate actual. La confusión de términos y teorías hace estragos en las oficinas oficiales, en las redes sindicales, en la sociedad, en las universidades. Renovar en educación, piensan algunos, es cambiar el uniforme escolar, pintar salones, discutir de ideología, de contratos colectivos o, cambiar el nombre en los programas escolares de unos muertos por otros. Al hablar de educación se debe admitir que todo discurso educativo está en crisis dentro de la modernidad. Y, al hablar de escuela se debe tener presente que enseñar es un verbo estrechamente vinculado con aspectos de la ética y la moral. En este sentido, preparar para la producción social del conocimiento al alumno lleva a la distinción entre saber e ideología, entre verdad y método, entre adoctrinar y preparar para la crítica. El vocablo educación es una categoría social que desplaza acciones humanas superiores a las prácticas escolares. Usted puede tener un cierto nivel de escolarización: Bachiller, egresado universitario, postgraduado y, sin embargo mostrar una educación precaria. También puede ser una persona con escolarización precaria y mostrar una educación consistente. La escuela de la modernidad se especializó en formar para el trabajo y la división de saberes. Su pertenencia mostrada por la materia prima que son los alumnos entró en conflicto con las imágenes de las mass-media. En efecto, de no obligarse a los alumnos a ir a la escuela, estos se quedarían en su barrio-casa y deambularían por la ciudad. Dicho con brutalidad: la escuela no seduce y menos si adoctrina con saberes inútiles. Ese voluntarismo de conferencias de amor y paz, de socialismo y revolución como símbolos de una nueva escuela es la mayor estafa pedagógica actual. En el ritual de vigilar y castigar que las escuelas de educación privilegiaron como enseñanza estuvo no sólo el castigo físico, sino la trampa socrática de la mayéutica (preguntar, repreguntar), el examen de confesión (el cristianismo buscando la conciencia) y el llamado examen oficial de la materia. Hoy, cuando la idea de derechos inundó todo el tejido social aparecen sujetos extraños al acto pedagógico (jueces, fiscales, alguaciles, prefectos, funcionarios del partido oficial, consejos comunales y, otros) interviniendo en el qué enseña usted, cómo me va a afectar el niño y asuntos parecidos. El objetivo de esa intervención no es otro que entretener a la sociedad para ocultar la terrible crisis educativa que tenemos. De Grecia supimos que el niño a los 7 años lo atendía una niñera (esclava que lo criaba), luego de 7 a 14 años era atendido en el establecimiento escolar a Didaskain y de ello se ocupaba el maestro o Didáskalos (por ello lo de Didáctica) Luego iba a La Palestra o lugar donde aprendía música, gramática y gimnasia y, entre 18 y 20 años recibe instrucción pre-militar que lo prepara para la vida práctica del carácter y el respeto a los dioses. Quien llevaba el niño a la escuela era otro esclavo (el Pedagogus) que dio origen al vocablo Pedagogía. Que esa herencia griega la pueda saber un veterinario, un prefecto o un secretario del partido, ayudaría mucho en el debate por-venir sobre cómo debe ser la educación del venezolano. Es esta genealogía (quiere esto decir que para el análisis cuenta la cuestión presente, pero sin olvidar los datos del pasado) diferenciar adoctrinamiento de fines ideológicos (ideología es todo aquello contrario a la verdad objetiva que muestra la ciencia) conduce a enseñanza de saberes para una ética del bien común. Hoy el ambiente escolar está recargado con contenidos agresivos generadores de violencia cotidiana: no convivencia estimulada desde el discurso oficial. se reproduce. En esa no-convivencia se despliega una práctica política oficial dirigida a fracturar toda posibilidad de organización interna del personal escolar con fines de autonomía y libertad de criterio. Se puede identificar en las escuelas un régimen de verdad construido desde la ideología, no desde un saber organizado para una sociedad con calidad de vida. Un ejemplo cínico-perverso lo confirma: La lista Tascón. Que un egresado en educación aparezca en tal lista es condición de vulnerabilidad para ejercer el derecho universal del trabajo. Agréguese a esto el documento secreto (Currículo oculto) de la postulación del partido oficial y ya tiene completo el efecto del adoctrinamiento ideológico. Si usted pretende discutir de educación ignorando este dato histórico es como lanzarse al vacío sin para caídas. ¡No se lo recomiendo!

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